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Panamá el segundo país más competitivo de la región debido a su infraestructura, pero con las peores posiciones del mundo en instituciones, salud y educación

Septiembre 9, 2011

Por Juan R. Cortes Dean*

jcortes@panamaeconomyinsight.com.pa

El 7 de septiembre el World Economic Forum (WEF) publicó su Índice Global de Competitividad (Global Competitiveness Index), el cual incluye a Panamá.

Panamá tuvo una mejoría en el Índice Global de Competitividad (IGC), pasando de la posición número 53 a la 49. De acuerdo con el índice, el país logró la segunda mejor posición en Latinoamérica, después de Chile, el cual logró la posición 31. Esto implica que Panamá es el segundo país más competitivo de América Latina. Sin embargo, el resultado es paradójico porque, a pesar de la mejoría, el país siguió ocupando las peores posiciones del mundo en el tema de instituciones, salud, educación, mercado de trabajo y educación. Concretamente, el interesante informe, que sin lugar a duda es la radiografía de la situación económica, social e institucional del país, revela que Panamá está avanzando en términos de competitividad gracias a la inversión extranjera que ha estado trayendo prosperidad, pero que nos mantenemos estancados internamente en términos de las políticas públicas de educación, salud, innovación y, sobre todo, en el desarrollo de las instituciones y la administración pública.

El Índice Global de Competitividad está construido sobre tres conjuntos de factores, que, desde el punto de vista del WEF, constituyen los motores del crecimiento económico, la eficiencia y la innovación. El WEF denomina a estos factores como “pilares”. Para el WEF, un país debería tener un conjunto de pilares “básicos” que le llevarían a un mayor crecimiento económico. Ellos evalúan como pilares básicos las instituciones, la infraestructura, el entorno macroeconómico y, muy importante, la salud y educación primaria. Más allá de los pilares básicos el WEF pasa entonces a evaluar otro conjunto de pilares sobre la eficiencia; estos son motores de mejora de la eficiencia en los países, valga la redundancia. Este otro conjunto de pilares de la eficiencia contienen aspectos a evaluar como una educación que vaya más allá de la primaria, la capacitación de los trabajadores, eficiencia del mercado de bienes y servicios, eficiencia del mercado laboral, desarrollo del mercado financiero, tecnología, tamaño del mercado. Finalmente, más allá del conjunto de pilares básicos y el conjunto de pilares de eficiencia, el WEF pasa a evaluar otro conjunto de pilares, que a su juicio son motores o impulsores de la innovación. Ellos llaman a este último conjunto de pilares “factores de innovación y sofisticación de las empresas”.

La disparidad de los resultados del índice de competitividad hace que nos preguntemos cómo un país con todas estas deficiencias puede ser el segundo más competitivo de la región. En el fondo, una explicación es que somos el segundo país más competitivo de la región porque otros están en peor situación. Metafóricamente esto es algo así como “en tierra de ciegos el tuerto es rey”. Sin embargo, ese punto de vista sería sesgado y ocultaría los factores reales de los logros y los fracasos. No nos diría nada acerca de por qué ICG refleja las mismas disparidades que existen hoy en día en nuestra sociedad. Nosotros pensamos que la nueva publicación del índice de competitividad, antes que servirnos para regocijarnos de que otros países están en peor situación, debe servirnos una vez más para reflexionar con respecto a la política pública, sobre todo en términos de las instituciones, salud, educación y mercado de trabajo. Debemos reflexionar una vez más sobre eso, a pesar de que el WEF ha estado publicando esos mismos números acerca de Panamá durante muchos años.

Adentrándonos al resultado concreto de la publicación del WEF, se observa que Panamá recibió el impulso en el índice de competitividad en desarrollo de infraestructura y mercado financiero. El país ha logrado unas de las mejores posiciones en la región e incluso en alguno de los casos las mejores posiciones del mundo.

Específicamente, en infraestructura portuaria Panamá logró la quinta posición del mundo; antes ocupaba la undécima. Panamá sólo es aventajado en infraestructura portuaria por Singapur, Holanda, Hong Kong y Bélgica. En Panamá hay cinco puertos privados de trasbordo de contenedores de cuatro compañías extranjeras (Panama Port Company, Manzanillo International Terminal, Colon Container Terminal y PSA). En 2010, se movieron en estos puertos 5.6 millones de contenedores. Singapur, que ocupa la posición número 1 en el mundo en infraestructura portuaria, mueve por año aproximadamente 26 millones de TEU’s. Los puertos de Panamá sirven principalmente a Latinoamérica. Estos puertos son utilizados en el transporte de las mercancías que vienen principalmente desde Asia y que van hacia Centro y Suramérica. Los puertos de Panamá tienen una de las mayores conexiones mundiales con los puertos del mundo, debido a la existencia del Canal de Panamá, lo cual ha permitido una rápida expansión de su demanda. En el pasado, los puertos estuvieron en manos de las fuerzas militares de los Estados Unidos establecidas en el Canal de Panamá. Luego fueron revertidos a Panamá como parte del compromiso de un tratado firmado con los Estados Unidos en 1977. En la segunda mitad de la década de los 90, estos puertos fueron otorgados en concesión a empresas privadas internacionales para que los desarrollaran. En 1996 el movimiento de contenedores en los puertos apenas era alrededor de 700 mil TEU’s. Con la ampliación de la capacidad, dada la llegada de la inversión extranjera, y la fuerte expansión de la demanda de bienes en la región procedentes de Asia, el movimiento de contenedores alcanzó casi 2 millones de TEU’s en 2003. Los puertos de Panamá se expanden a tasas promedios de dos dígitos por año. El año pasado el crecimiento fue de 31.8%, pasando de 4.2 millones de TEU’s en 2009 a 5.6 millones de TEU’s en 2010. Sin embargo, el índice de competitividad del WEF, más que medir el tamaño del puerto, mide la calidad de la infraestructura de éste. Al respecto, los puertos de Panamá son de los mejores del mundo en términos de su infraestructura, cantidad y eficiencia de los servicios.

Otro de los aspectos sobresalientes del ICG fue la calidad de la infraestructura del transporte aéreo. Panamá ocupó la posición número 15 del mundo; antes ocupaba la número 24. La posición de Panamá es el resultado de la expansión del hub aéreo de COPA, así como las inversiones que los gobiernos han estado haciendo en la ampliación del Aeropuerto Internacional de Tocumen. El hub de COPA viaja a 58 ciudades en 28 países de Latinoamérica. Panamá es uno de los centro de trasbordo de pasajeros más importantes de la Latinoamérica. La compañía aérea también ha hecho alianzas con otras aerolíneas en los Estados Unidos y Europa, lo cual le ha permitido una mayor conexión de estos con Latinoamérica. La calidad de la infraestructura aeroportuaria de Panamá es bastante próxima a la de países desarrollados tales como Bélgica, Irlanda y Nueva Zelanda de acuerdo con el IGC. Singapur tiene la posición número uno en calidad de la infraestructura aeroportuaria. Panamá está a sólo quince posiciones de ese país, de acuerdo al IGC.

Un aspecto sobresaliente de la infraestructura también fue el de las telecomunicaciones. Si bien es cierto que los abonados de telefonía fija son relativamente muy pocos, los abonados de telefonía móvil es un porcentaje relativamente alto de la población. Panamá alcanzó la posición número cuatro del mundo en el tema telefonía móvil; antes ocupaba la séptima posición. De acuerdo con los datos del reciente censo de población, el 84% de la población tiene teléfono celular.

La apertura de la telefonía celular apenas inició en 2009, antes de eso sólo habían dos compañías (Cable & Wireless y Movistar), pero ahora hay dos más (Digicel y Claro). La entrada de estas dos últimas compañías al mercado ha hecho que la oferta de telefonía celular se expanda aún más al ampliar la capacidad, reducir los precios y llevar una mayor oferta de productos y servicios a los clientes. El mercado de telefonía celular parece proporcionalmente muy bien repartido entre estas compañías y la competencia es intensa.

Sin embargo, Panama obtuvo en el IGC la posición número 80 en el aspecto de líneas de teléfonos fijas. De acuerdo con el censo de población, sólo un tercio de las viviendas del país tienen teléfono residencial, a pesar de que en 2003 inició la apertura de las telecomunicaciones en la cual muchas compañías desde entonces han entrado a competir en este segmento del mercado. No obstante, en telefonía fija, sólo cuatro compañías dominan el mercado, con unas participaciones de 79%, 11%, 6%, 2%, 1% y 1% para Cable & Wireless, Cable Onda, Telecarrier, Advanced, Galaxy y Movistar respectivamente. Además de esto, a finales de 2010 Cable Onda adquirió Avance, luego de haberse fusionado con Telecarrier a finales de 2009.

Siguiendo con el tema de infraestructura, Panamá logró la posición número 45 en el tema ferroviario; antes tenía la posición 58. Ésta es también una buena posición. Sólo existe en Panamá un ferrocarril (Panama Canal Railway Company), el cual se dedica al movimiento de contenedores desde el puerto del Pacífico en la entrada del Canal de Panamá, hasta los puertos del Atlántico. El ferrocarril le fue concesionado a una empresa extranjera a principios de la década pasada y desde entonces se ha estado desarrollando paralelamente con los puertos. No hay información pública acerca del movimiento de contenedores, los volúmenes de carga y el transporte de pasajeros, así que es complicado saber exactamente cómo se ha expandido, no obstante de acuerdo el movimiento que han tenido los puertos, creemos que esta actividad debe haber tenido una fuerte expansión en 2010 y 2011.

La calidad de las carreteras, también fue un aspecto evaluado en el IGC. Panamá obtuvo la posición número 60. Puede esperarse que esta posición mejore en los próximos años, dada la alta inversión pública programada hasta el año 2014, de acuerdo al Plan Estratégico de Gobierno 2010-2014.

En calidad del suministro de energía eléctrica Panamá ocupó en el ICG la posición 55. En Panamá más de una décima parte de las viviendas aún no cuentan con el suministro de energía eléctrica. Aún existen deficiencias en cuanto a la calidad del servicio en términos de apagones y altas fluctuaciones de voltajes, más que nada en las afueras de la ciudad de Panamá y en el interior del país.

Ahora pasemos de los resultados extraordinariamente buenos a los resultados fatales.

En el tema de las instituciones Panamá obtuvo la posición número 75. El país fue duramente calificado en cuanto a la independencia del Órgano Judicial para lo cual obtuvo la posición número 133, de entre 142 países que fueron evaluados. De hecho, el país desmejoró en el ranking, ya que antes ocupa la posición número 125. Sin embargo, debe tenerse muy presente que esta posición desastrosa ha sido la misma durante todos los gobiernos. La variable se refiere sobre todo a la subordinación del Órgano Judicial al Órgano Ejecutivo, empezando por el hecho que la escogencia de los magistrados ha estado siempre en manos de los presidentes de la República. También afectó la institucionalidad el aspecto de favoritismo en las decisiones del gobierno, confianza en los políticos, sobornos y desvío de fondos públicos con posiciones de 120, 109, 81 y 77 respectivamente. El segundo tema peor evaluada de las instituciones es el del favoritismo en las decisiones públicas, donde el país pasó de la posición número 103 a la 120 de ente 142 países evaluados, lo cual implica que es uno de los peores del mundo en este aspecto.

El costo sobre los negocios del crimen y la violencia también tuvo una de las peores posiciones del mundo, siendo la 116; antes era 112. Este también es un asunto que viene de arrastre en varios gobiernos e incrementándose. En el caso del crimen organizado la posición fue la número 100. La cuestión es que en los últimos años el índice de homicidios de Panamá se ha disparado con respecto a otros países de la región. En 2004 la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes era en Panamá era 9.7 y en Costa Rica y Nicaragua eran 6.2 y 11 respectivamente. Sin embargo, en 2009 esta tasa de homicidios en Panamá ya se había elevado a 23.7, mientras que en Costa Rica y Nicaragua, a pesar de haberse también incrementado, las cifras eran de sólo 11 y 13 homicidios por cada 100 mil habitantes respectivamente. El grueso de los homicidios en Panamá generalmente está asociado a la existencia de pandillas y crimen organizado. La mayor parte de las pandillas y actividades del crimen organizado se concentran en las provincias de Panamá y Colón y, en consecuencia, es en esas provincias donde se registran las más altas tasas de homicidios.

La confiabilidad en los servicios de la policía obtuvo la posición número 62 del IGC. No obstante, antes ocupa la posición 82, lo cual significa que mejoró 20 posiciones.

El país presentó serias deficiencias en cuanto a las posiciones obtenidas en eficiencia del marco legal y protección de los inversores.

Las mejores posiciones en el tema institucional se logró en protección de la propiedad intelectual, protección de los intereses de los accionistas minoritarios, transparencia en la formulación de las políticas gubernamentales y derechos de propiedad, para las posiciones fueron 39, 47, 47 y 49 respectivamente.

Como puede observarse, gran parte de la institucionalidad del país está en manos de los gobiernos, en términos de lo que se puede hacer o no en términos de políticas públicas. Estos números, que son publicados todos los años y durante todos los gobiernos, son prácticamente los mismos. La infraestructura y el desarrollo económico del país marchan en direcciones opuestas de la institucionalidad del país. No hay, ni ha habido voluntad política por hacer los cambios para revertir esta situación.

El otro tema desventajoso en el ICG fue el de salud y educación, para el cual igualmente son los mismos números que han prevalecido allí durante todos los gobiernos.

La educación primaria reflejó lo que ya sabemos, que hay una alta cobertura y una mala calidad, con las posiciones a nivel mundial número 34 y 129 respectivamente, de entre 142 países comprendido en este estudio del WEF.

En cuanto a la educación secundaria y superior, los números igualmente reflejan la realidad sabida, que hay importantes deficiencias de cobertura y mala calidad. La cobertura de educación secundaria obtuvo la posición número 99. La calidad del sistema educativo obtuvo la posición 131, o sea una de las peores del mundo. De hecho, esta posición antes era la 128.

Sin embargo, a pesar de los números, el país tiene la oportunidad de cambiar en este aspecto más que sobre el tema institucional. La cuestión es que en 2010 el gobierno presentó un Plan Indicativo de Inversiones hasta 2014, cosa que antes no existía. A nivel nacional el plan contempló una inversión de 13,600 millones de dólares en infraestructura vial, agua potable, saneamiento, educación, salud y desarrollo social entre otros. De concretarse este plan, el monto de inversión sería el más alto que se haya realizado en tan poco tiempo y tendría un impacto notable sobre el los sectores de salud y educación.

Específicamente, en términos de educación, el gobierno tiene planeado aumentar la cobertura, sobre todo a nivel preescolar y premedia y media donde la inasistencia y las tasas de deserción son altas. Sin embargo, el asunto no terminará allí, y la continuación de la tarea quedará para gobiernos posteriores, porque para alcanzar niveles de cobertura en preescolar, premedia y media mayores que 90%, el gobierno tendría que prácticamente duplicar las infraestructuras educativas actuales en muchos lugares del país, así como también la planta de docentes.

El MEDUCA, de acuerdo con su Plan Estratégico, se propone ampliar la cobertura de educación premedia a 85%. Esto se lograría a través de la construcción y equipamiento de nuevas aulas y el nombramiento de más docentes. En cuanto a la mejora de la calidad de la educación el MEDUCA está ejecutando actualmente el proyecto “Transformación e Innovaciones Curriculares en la Educación Media”. De acuerdo a lo proyectado, el proyecto inicia con un plan piloto en 40 escuelas, ubicadas en las trece regiones educativas del país, incluyendo a la provincia de Coclé. Contempla la ejecución de un plan de estudio con una formación común por área y modalidad y con una formación específica en el 11º y 12º, adaptado a la necesidad económica o demande laboral del país.

Adentrándonos ahora en el tema de salud, se observa que la mortalidad infantil fue uno de los peores evaluados, con la posición 72. La posición obtenida es el reflejo de las altas tasas de muerte de los infantes, sobre todo en las áreas indígenas, la pobreza extrema es un 58% de la población. El promedio nacional de la tasa de mortalidad infantil es de 12.2 por cada mil nacidos vivos (niños menores de un año). No obstante, la dispersión alrededor de este promedio es enorme. La Comarca Emberá, Kuna Yala y Ngöbe Buglé tienen tasas de mortalidad, que en algunos casos sobrepasan 30 por cada mil nacidos vivos. También presentan unas tasas altas las provincias de Bocas del Toro y Darién. Son las comarcas indígenas las que tienen las tasas más bajas de instalaciones de salud (hospitales, centros y sub-centros de salud, policlínicas y puestos de salud). Carecen de servicio sanitario, agua potable y un sistema adecuado de recolección de la basura. Hay una asociación positiva, en la cual a medida que aumenta la proporción de viviendas que carecen de servicio sanitario, agua potable y un sistema adecuado de recolección de la basura, aumenta la tasa de mortalidad infantil. El Plan Estratégico de Gobierno 2010-2014 contempla aumentar la cobertura de agua potable en todo el país a 90%. De acuerdo con el censo de población, en las comarcas indígenas Nöbe Buglé y Emberá las coberturas de agua potable son de apenas 38% y 27% respectivamente, por lo cual las tasas de mortalidad infantil son las más altas del país.

En el tema de la salud, un asunto que no puede pasar por desapercibido es el del VIH/SIDA. En prevalencia de esta enfermedad, el país obtuvo la posición número 103, una de las peores del mundo, de entre los 142 países evaluados.

Finalmente, un tema que tampoco queremos pasa por desapercibido es el del entorno macroeconómico. En términos generales estamos bien, pero la cuestión es que antes estábamos mejor. En este aspecto el país obtuvo la posición 41, pero antes tenía la 30. La cuestión es que se ha desmejorado en el balance fiscal, tasa de ahorro nacional. Como es sabido, el déficit fiscal ha aumentado. En 2009 y 2010 el déficit del Sector Público No Financiero fue 1% y 2% de PIB. No es un déficit malo dado que es sostenible, donde la relación deuda-PIB está cayendo. No obstante, es una desmejora porque antes el país tenía superávit, y es de suponerse que ha afectado un poco la evaluación del entorno macroeconómico del IGC. Aun así, la posición obtenida en ese aspecto es buena y, además, recientemente las tres calificadoras de riesgo más importantes del mundo mejoraron aún más la calificación de Panamá, después de que el año pasado le otorgaron grado de inversión.

A pesar de todo, nosotros consideramos que los problemas en educación y salud tiene una solución menos complicada con respecto al tema de la institucionalidad. El asunto es que es más complicado tratar de reducir la corrupción, confiar en los políticos y promover la independencia del Órgano Judicial. El tema de la salud y la educación puede resolverse en la medida en que se tengan más recursos para invertir, lo cual es factible dado el alto crecimiento económico esperado. La corrupción, las coimas y los sobornos, por el contrario, pueden empeorar en la medida en que haya más recursos.

*Con base en el reporte de "Rankings de Panamá" de Panama Economy Insight, septiembre, 2011.


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